Lo de parir con dolor quizá tenga bastante sentido a nivel biológico. Lo cual podría interpretarse como una ventaja y no como un castigo divino. Y, por tanto, también daría algunos argumentos a los defensores del parto natural frente al parto por cesárea y el uso de analgésicos.
El dolor del parto produce un incremento astronómico de endorfinas en la mujer. Ya desde la décima semana de embarazado se producen más endorfinas de lo normal, pero con el parto la cosa se desboca. Su función es aplacar el miedo y el dolor.


Entradas (RSS)